Las claves para improvisar que aprendimos esta primavera con la Escuela Jamming

Hace unas cuantas semanas mi hermana Clara y yo tuvimos la suerte de participar en un curso de iniciación a la improvisación teatral impartido por JammingJamming es una compañía especializada en la improvisación que llevan a sus espaldas 23 años de actividad y llenos consecutivos en teatros y salas de todo el panorama nacional e internacional. Clara y yo hemos podido comprobar en sus espectáculos, tanto en Madrid como en nuestra ciudad natal, Málaga, el gran nivel de su trabajo y el amor y pasión con el que lo llevan a cabo.

Durante la cuarentena, Jamming se subió al carro de los cursos online, como todos, adaptándonos de la mejor manera posible a la situación. Una de las múltiples opciones que ofrecieron fue este curso de iniciación, impartido por Paula Galimberti. De la interpretación y de la improvisación en particular, podemos aprender muchísimas herramientas útiles para nuestro desarrollo personal y también para nuestra actividad profesional. En nuestro día a día, improvisamos para todo: en conversaciones telefónicas o habladas, cuando lo que teníamos planeado no sale como esperábamos o cuando tenemos que argumentar nuestra opción favorita para la cena. La improvisación es un elemento inherente a nuestra vida y algo que, por irónico que pueda sonar, también se trabaja, se prepara y se entrena.

En un mundo de continua planificación, es normal que a veces dé cierto respeto enfrentarse a una situación en la que no hay un camino mental a seguir o una estructura fija. Pero si nos adentramos un poco, vemos como en realidad sí que existen unas pautas a la hora de improvisar, y cuanto más controladas las tengamos, más fácil será conseguir ser efectivos en situaciones de improvisación, especialmente en las comunicativas.

Durante el curso impartido por Paula Galimberti aprendimos muchas de estas pautas, pero a nivel general hemos extraído 3 ideas clave para aprender a improvisar, y que son muy aplicables a cualquier situación de comunicación en público sea el ámbito que sea:

La escucha

Para improvisar de manera eficaz, tenemos que empezar por trabajar algo muy básico, pero sobre lo que no solemos tener tanto control: la capacidad de atención. Si somos capaces de retener lo que ocurre a nuestro alrededor, podremos reaccionar mucho mejor a estos estímulos y mensajes. La tendencia natural de nuestro cerebro es la de estar siempre activo pensando en lo que vamos a decir posteriormente y anticipándonos. Esto, sin embargo, puede desviar nuestra atención hacia lo que de verdad importa, que es lo que está ocurriendo en el presente: ¿qué están diciendo los demás? ¿qué detalles son importantes? La solución pasa por poner esfuerzos en la acción totalmente opuesta: dejar la cabeza vacía, en blanco, para así empaparnos de lo que hay y poder seguirlo, sin repetir ni incluir información poco coherente. Lo difícil no es tener ideas ya en la cabeza, sino dejarnos llevar, continuar y sumar a lo que está sucediendo. En el curso con Jamming fue algo que trabajamos de múltiples maneras, con ejercicios prácticos y dinámicas que nos obligaban a tener el oído bien atento.

La aceptación de las propuestas, el “sí a todo”

En una situación en la que no estamos solos, hay que tratar de no poner trabas a los demás. Las dinámicas serán mucho más fluidas si somos capaces de dar facilidades, y eso muchas veces reside en algo tan sencillo como no entorpecer la comunicación, ni para nuestros compañeros, ni para el público que atiende, ni para nosotros mismos.

En primer lugar, si vamos a decir que no, que sea siempre porque traemos algo mejor. Ya hemos hablado del cuidado que hay que tener con el uso del negativo (en el análisis del vídeo de Pablo Alborán): si decimos no, a nuestro público inevitablemente le aparecerá en la cabeza la idea o el concepto que hemos mencionado. Si no tenemos mejores propuestas, es mejor ahorrarnos las negaciones, seguir hacia delante con lo que tenemos y arriesgar.

Otra de las formas que tenemos de facilitar la comunicación es no abusar de las preguntas. Si vamos a utilizarlas, que sea para sumar, para ayudar a la comprensión o para aclarar el mensaje, sin retroceder en la idea ni dar vueltas a algo que, en el momento, pueda resultar poco relevante. Este punto conecta con algo importante en las presentaciones en público: en ocasiones podemos encontrarnos en una situación algo tensa cuando alguien interviene para confrontar una idea. En este tipo de momentos solemos tender a responder con un “sí, pero…”. Es mucho más práctico y constructivo no usar ese “pero” que tan interiorizado tenemos y que provoca que enfrentemos la otra idea con la nuestra y generemos discusiones o momentos incómodos. Podemos cambiarlo, por ejemplo, por un “sí, y además…”. Así, seguimos aceptando y complementando, y de nuevo, sumando y sumando a nuestro discurso.

La importancia del trabajo en equipo

Ya sea en una improvisación teatral, una conferencia, un debate… llegaremos mucho más lejos si confiamos en nuestros compañeros y compañeras. Por eso estuvimos trabajando nuestra capacidad para salir al rescate del otro si hace falta: por ejemplo, si se queda en blanco, si hay algún pequeño error o si se pueden hacer las cosas más fáciles de alguna manera. En una improvisación podemos utilizar numerosos métodos para crear sensación de equipo y cohesión, como por ejemplo hacer referencia a elementos que ya haya nombrado el compañero para avanzar en la historia, repetir alguna expresión o imitir algún gesto para provocar la sensación de que se ha vivido lo mismo.

Lo concreto y las expectativas

También aprendimos otros detalles relevantes a lo largo del curso. Como por ejemplo la importancia de ser específico, es decir, ser lo más concreto posible a la hora de realizar cualquier acción o narrar cualquier idea, explicarla en detalle para que pueda ser comprendida con facilidad y para que la persona que la escucha pueda crearse una imagen clara en su cabeza de lo que estamos hablando.

Otro punto importante es el siguiente: si prometemos algo, debemos cumplirlo. Crear expectativas para nada solo puede llevar a una sensación de decepción o a sentir que nuestro mensaje es incompleto. Al igual que en interpretación o en cualquier tipo de narrativa no debemos dejar historias sin cerrar ni introducir nuevos elementos en vano, en cualquier tipo de presentación en público debemos hacer lo mismo. Si generamos una expectativa, habrá que resolverla.

Paula Galimberti, brutal!

Además, Paula, una auténtica crack como actriz y profesora, nos animó en todo momento a perderle el miedo a parar si es necesario y a volver a arrancar con tranquilidad. En nuestras presentaciones también es totalmente aplicable. Si hay un momento de nervios, de quedarse en blanco… tenemos que saber darle al pause, tomarnos unos segundos si es necesario, retomar con calma y seguir. Y saber que no pasa nada. Tu mensaje no pierde valor por pararse a pensar un momento.

Aprovechamos para dejaros este vídeo por si queréis verla en acción 😉

Estas han sido algunas de las lecciones que hemos aprendido en el curso de introducción a la improvisación teatral de Jamming. Desde aquí queremos agradecer tanto a la propia escuela como a Paula Galimberti por enseñarnos cosas tan útiles, que claramente podemos aplicar a gran variedad de campos. Esperamos que estos consejos os sirvan a la hora de comunicar, y que ahora seáis más conscientes que nunca de que nunca dejamos de improvisar.

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